Maternidad y Crianza

Un nombre para nuestro bebe: LUCÍA, PURA LUZ

No sabía muy bien con que post inaugurar este blog, a veces mi marido y yo (Javi en adelante) podemos ser muy indecisos. Así que después de darle mil vueltas me decanté por algo que para nosotros ha sido una gran indecisión durante el embarazo: el nombre de nuestro bebe.

Hay muchas parejas que lo tienen claro desde el primer día que descubren que están esperando un hijo. Incluso a veces es una decisión que ya han tomado previamente ante la hipotética situación de ampliar la familia. Pero en nuestro caso no, para nosotros fue un quebradero de cabeza, para que vamos a engañarnos.

Lo cierto es que, desde el principio, teníamos el presentimiento de que el nuevo miembro de la familia iba a ser un niño. Cada día que pasaba durante las primeras semanas de embarazo estaba más convencida de que iba a serlo. De hecho, fantaseábamos con diferentes nombres y más o menos estábamos bastante de acuerdo en cómo se podría llamar.

Pero el presentimiento de una embarazada para saber si el hijo que lleva dentro es un niño o niña tiene un margen de error del 50%. Y yo fallé de pleno.

Cuando conocimos la noticia de que iba a ser una niña, no voy a mentir, nos quedamos en shock durante 5 minutos.

¿Cómo? ¿Una niña? No puede ser, ¡si es un niño! Bueno, ¡si era un niño! Vamos a ver…algo tiene que estar mal, nosotros estamos esperando un niño. Pues no, es una niña. Silencio…

Pero pasados esos 5 minutos es cuando entra por el corazón una felicidad inmensa que ya no se marcha nunca:

¡¡¡Vamos a tener una niña!!!

Vamos a ser papis de una princesita que será el ojito derecho de su padre y el nuevo amor en la vida de mami 😀

Así que esa misma tarde había que ponerse las pilas. Como no lo esperábamos, nuestra columna en la lista de nombres de niña estaba vacío y había que darle color.

En nuestro caso teníamos claro que queríamos que la decisión del nombre fuera de mutuo acuerdo. Sin rencores ni resquemores futuros. Hicimos un listado cada uno y lo pusimos en común (no sin antes vetarnos mutuamente unos cuantos nombres :P).

Mi lista ocupaba algo más de 25 nombres, quería poner encima de la mesa todos los palos: nombres cortos, largos, clásicos, actuales, originales… La lista de Javi mucho más escueta, 6-7 opciones.

Después de unos minutos debatiendo, decidimos que pasaran a semifinales todos los nombres que teníamos en común en las dos listas, más otras opciones que nos habían gustado del otro y en las que no habíamos reparado. De tal manera que la lista quedó así:

  • Adriana
  • Paula
  • Lucía
  • Andrea
  • Sofía
  • Alicia

En una segunda votación, decidimos eliminar los nombres de Paula y Andrea, realmente nos gustaban mucho más que otros, pero ya había familiares con ese nombre y mismo apellido de la familia de Javi y la idea no nos convencía.

Así que mandamos a la final a mi nombre favorito, Lucía, y al de Javi, Alicia. Y metimos en el saco el de Adriana, que nos gustaba a los dos por igual, pero que no terminábamos de vernos con él.

El debate estaba claro, entonces. Sería Lucía o Alicia.

Nuestro dilema duró desde la semana 16, que conocimos que sería niña, hasta aproximadamente la semana 30 de embarazo, que tomamos la decisión y lo comunicamos a los más allegados. Lo que viene siendo unas 15 semanas de indecisión, así somos nosotros jeje.

He de decir, que en todas esas semanas nunca quisimos compartir el debate con nuestro entorno, ni con amigos ni con familiares, para evitar “contaminarnos” con sus opiniones. Los humanos solemos ser demasiado sinceros e incluso hirientes ante este tipo de cuestiones, así que guardamos nuestras opciones hasta el final, cuando ya estábamos en un callejón sin salida y nos gustaban los dos por igual de tanto nombrarlos.

El dilema se resolvió con una encuesta a petit comité que involucraba tan solo a padres y hermanos. Con una pregunta muy simple: “Sin pensar, en cuanto te diga dos nombres, di cuál te gusta más. Sin comentarios ni alusiones a nadie.”  Y el resultado ya lo sabéis.

Casualidades de la vida, nuestra hija nació el pasado 11 de septiembre.

Que un día tan significativo como ese, la vida nos haya regalado esta preciosidad de hija es para mirar al futuro con esperanza y felicidad. Ahora tenemos claro que no podíamos haber elegido mejor nombre para ella: LUCÍA, pura luz.

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