Maternidad y Crianza

10 Cosas que la maternidad te enseña: por la boca muere el pez

Cuando seas madre lo entenderás” Creo que uno de los primeros pensamientos que nos vienen a todas a la cabeza al dar a luz es está gran verdad que hemos oído tantas veces. Y es que es verdad que hay cosas que solo se aprenden con la maternidad.

Hasta que no te conviertes en madre y tu vida da un giro de 360 grados no eres capaz de sentir, pensar o llevar a cabo ciertas conductas. Como dirían los concursantes de Gran Hermano: todo se magnifica.

1.- Mi vida sí ha cambiado. De hecho, cuando estaba embarazada y todo el mundo andaba recordándonos “amablemente” lo que nos iba a cambiar la vida, nunca les hemos replicado. Por su puesto que iba a cambiarnos la vida la llegada de Lucía. Y aunque siempre cambia más de lo que puedes imaginar, nosotros hemos sido los artífices de buscar ese cambio, porque era nuestro momento y así lo hemos querido. Claro que dormimos menos, salimos menos, y un largo etcétera, pero ¿quién dice que eso sea un problema? Si somos felices, todo queda compensado.

2. Existe un amor incondicional diferente a lo que había sentido hasta ahora. Y además es un amor que va creciendo día a día y te va sanando por dentro. Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que lo que sentía los primeros días de vida de Lucía era una mezcla de emoción, ilusión, felicidad… pero el amor va llegando poco a poco y lo va ocupando todo. Y sí, para bien o para mal, el resto de personas pasan a un segundo plano. Ahora sólo está ELLA.

3. Nunca digas de esta agua no beberé. La de veces que he podido decir que si un niño llora un poco no le va a pasar nada, que no hay que acostumbrarlo al bracito, que ha de acostumbrarse a estar en brazos de los demás, que enseguida a dormir en su cuarto…ay angelito, que ignorancia la mía. Si mi niña llora, apártese quien pueda que yo y solo yo puedo hacer que se calme.

4. Nunca critiques a otra madre, nunca. Esta es una de las cosas derivadas del cuando seas madre lo entenderás. Y es que cada una de nosotras cría a sus hijos como quiere y a veces como puede. No hay buenas madres ni malas madres, simplemente hay MADRES con todas las letras en mayúsculas. Muchas veces criticamos sin darnos cuenta que no somos nadie para dictar lo que está bien o lo que está mal. Nadie nace sabiendo criar un hijo, cada niñ@ es un mundo y cada experiencia también. Y cada madre lo vive a su manera y como quiere. No todos los consejos sirven para todos los niños, y la experiencia de hace 30 años dejémosla en el pasado señores.

5. Las comparaciones son odiosas. “Pues el mío a esa edad ya se aguantaba la cabeza, pues la mía ya tenía un diente, pues la mía tiraba más leche, pues yo a la mía eso nunca, pues yo al mío…” Arrrrgggg! Qué horror por favor, otras de las cosas que no nos damos cuenta hasta que lo vivimos en nuestras propias carnes. Cada día crece y se desarrolla a su ritmo, dejemos a los padres disfrutar de cada etapa como única e irrepetible.

6. Lo que han luchado por sacarnos adelante nuestros padres lo vemos ahora. Cuántas veces le habremos dicho a nuestra madre lo pesada que era… y en estos momentos, ves a tu hi@ y piensas, te guste o no, voy a estar siempre contigo, a tu lado, cuidándote, protegiéndote, aconsejándote… y si el día de mañana te da vergüenza que te recoja del colegio, se siente 😛

7. La puntualidad está sobrevalorada. Yo siempre he sido de las personas que si quedaba a las 18:00 a las 18:00 en punto entraba por la puerta. Siempre me han molestado la gente que te hace esperar y llega siempre tarde. Hoy somos nosotros los que decimos tranquilamente “Nosotros ya llegaremos” y el mundo no se para por ello.

8. El trabajo ya no es lo primero. Es necesario para nuestro el bienestar y manutención familiar y vital para crecer profesionalmente, pero personalmente, si pierdo un tren laboral por mi hija, pues ya pasará otro, aunque pueda sonar irresponsable.

9. Una también tiene derecho a cuidarse. Es cierto que las primeras semanas la vorágine del día a día nos atrapa y las mujeres nos dejamos un poco. Pero nunca he querido que eso se convierta en rutina. Hay muchos días que los paso en pijama y con las greñas en la cara, está claro. Pero cuando puedo, me gusta arreglarme, verme guapa, salir de compras, llevar el pelo arreglado… Por suerte en mi caso, me compagino con mi pareja a la perfección, y si necesito una tarde para mi puedo disfrutar de ella con tranquilidad.

10. Hay que aprender a desconectar. Esto es algo que está en proceso, jeje. Muy ligado a lo anterior. A pesar de lo que siempre he dicho, estos 4 meses de baja por maternidad no he querido separarme muchas horas de Lucía. Es una etapa irrepetible y muy importante para fortalecer el vínculo materno-filial. Y quizá solo se viva una vez si luego no vienen más hermanitos. Pero reconozco que la desconexión es importante para resetear y tener la mente fuerte. Pero es que sólo tiene 4 meses!!! Es mi bebe!!! Así que, poco a poco, no me pidáis milagros 🙂

Hay muchas más cosas que aprendemos cada día, pero creo que éstas en concreto son pilares fundamentales. Y vosotras, ¿qué más aportarías?

 

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