Maternidad y Crianza

Bebés y perros, consejos para una buena convivencia

La llegada de un bebé a casa no siempre es fácil para el mejor amigo del hombre. Por eso he querido compartir con vosotr@s nuestra experiencia personal, así como diferentes consejos para conseguir una buena convivencia entre bebés y perros.

LEO, es el rey de la casa. Es y será nuestro “bebe perruno”, un perro mestizo que decidimos adoptar hace ya 4 años.

Es un miembro más de la familia, al que queremos con locura y que nos acompaña a todas partes, siempre que las circunstancias lo permiten. No podemos imaginarnos una vida sin él.

Cuando lo adoptamos, una de nuestras ilusiones era que pudiera estar presente con vistas a un futuro en que tuviéramos un hij@. Y por fin ese día llegó. Pero lo que nunca imaginamos es que, llegado el día, íbamos a tener tantos miedos de ese primer encuentro bebe-perro y posterior convivencia en nuestro hogar.

Como decía al principio, Leo es pequeño pero ándate con ojo de no cruzarte en su camino. Es bastante dominante y celoso y nunca ha sido muy amigo de los niños. Más bien todo lo contrario, cuando bajamos al parque con él y se le acercan siempre acaba gruñéndoles.

Así que como podéis imaginar me pasé todo el embarazo “traumatizada” pensando que cuando llegase Lucía a casa, lo mínimo que iba a hacer era comérsela a bocados. Sin embargo, y gracias a dios, nada más lejos de la realidad. Después de unos primeros días de adaptación, Leo ha encajado estupendamente la presencia de Lucía en casa, y ha sabido entender que ahora ella tiene un lugar muy importante en nuestra vida con el que ha de aprender a convivir.

¿Y cómo fue ese encuentro?

Pues siguiendo los consejos de otras mamis y amigos con perros, poco a poco le fuimos mentalizando. Las últimas semanas en casa no parábamos de nombrar el nombre de Lucía y traerlo a su habitación para que fuera viendo la cuna y el carrito por la casa.

Estando yo en el hospital, javi le llevó un pañal sucio y la muda de los primeros días para que fuera reconociendo su olor.

Ya con el alta en la mano, mi encuentro con Leo fue en la calle, porque después de 4 días sin verme estaba muy efusivo como podéis imaginar, y le di una pequeña vuelta.

Y antes de subir a casa le presentamos a lucía en la calle, dejándole que la oliera poco a poco y así entrar en casa los 4 a la vez, para que no sintiera que ningún “desconocido” entraba en su terreno. La verdad es que las primeras horas no le hacía ni caso, ni la miraba.

Más tarde empezó a gruñir a la cuna cuando la oía, en plan “ahí dentro hay algo y no sé qué es”. Pero en la primera noche con tanto ajetreo, lloros y demás creo que se asustó y prefirió quedarse al margen el resto de noches.

Cada día fue un poquito mejor desde esa primera noche. Se iba acercando a ella despacio, la olía, la observaba… Cuando estornudaba o hacía algún ruidito se asustaba y pegaba un salto atrás jeje.

Creo que fue a las cuatro semanas más o menos, cuando pudimos sentirnos seguros de que la respetaba y “empezaba a querer” a lucía como un miembro más de la manada.

Desde entonces siempre la busca para lamerle las orejas o las manitas, y cuando se pone a llorar va corriendo a buscarnos en plan “oye ven aquí que está Lucía llorando” 😛

Nunca los hemos dejado solos en la misma habitación eso sí. Y ahora que Lucía está más tiempo en su mantita de juegos en la alfombra, siempre estamos muy pendientes de que no entre en su terreno y aprenda a dejarle su espacio cuando está jugando.

Solo le hemos tenido que “reñir” una vez. Tenemos mini cuna colecho, y una noche que cogí a Lucía para darle la toma Leo se subió a la cama y se metió corriendo a dormir en ella y no quería salir. Por suerte se quedó en anécdota y nunca más lo ha vuelto a hacer.

 Claves para una buena relación

  • Es importante volver a la normalidad cuanto antes, no hay por qué retrasar el encuentro o tenerlo fuera de casa muchos días, ya que de esta forma puede sentirse desplazado.
  • Mantener sus rutinas es vital, hay que hacer un esfuerzo grande para que no se nos pase nada. Nosotros le seguimos bajando a la calle a sus horas, por la mañana, a mediodía y por la tarde. Al igual que la comida, Leo desayuna con nosotros, come con nosotros y cena con nosotros. Aunque muchas veces nos toca cenar a turnos, porque toca bibe o está llorando, o esto sea un caos, uno siempre se responsabiliza de prepararle su plato.
  • Hay que buscar huecos al día para jugar con él, y premiarle por las buenas conductas que realiza, como siempre. Esto es lo más difícil, porque Leo es un adicto a la pelota. Tenemos un pasillo muy largo en casa y le encanta correr de lado a lado. Antes siempre que venía al sofá con su pelota en la boca no había problema en levantarse y ponerse a jugar, o cuando la empuja debajo del sofá sacarla. Ahora con Lucía, sobre todo desde que Javi se incorporó al trabajo, a mí se me cae el alma a los pies cuando se pone tristón porque no le cojo la pelota. Pero como digo, al final del día siempre siempre nos organizamos para jugar con él.
  • También es importante no desplazarlo cuando estamos atendiendo a Lucía. Cuando le doy el bibe, por ejemplo, no le dejo pegarse a ella pero le doy una caricia y le dejo estar cerca de mi tumbado o sentado. Cuando vamos a cambiarle el pañal siempre le llamo para que me acompañe y cuando toca baño él siempre se tumba debajo de la bañera.
  • Hay que positivizar sus cosas: la cuna, el carro… sobre todo el carro! En nuestro caso Leo se bloquea un poco cuando salimos a pasear. Se falca en el suelo y no se aclara muy bien si ponerse delante, detrás…

  • Otro tema difícil: hacerle respetar los juguetes de Lucía. Cuando entra un nuevo miembro en la familia, y más si tiene sonido, Leo se vuelve loco. Pero lo estamos consiguiendo. Puede tener sonajeros o peluches en el sofá y no se acerca a ellos. Igual que con la mantita de actividades, al principio se metía dentro pero ahora ya sabe que ahí no…

 

Cada perro es un mundo y cada familia sabe cómo está educado y cómo responde. Aquí simplemente he señalado las cosas que para nosotros han sido factores clave para conseguir una buena convivencia. Espero que a vosotr@s os haya ido igual de bien, y cualquier cosa que queráis aportar no dudéis en dejar un comentario en este post! 🙂

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