El Bebé Mes a Mes

El tercer mes del bebé

El tercer mes del bebé fue muy significativo para mí porque es cuando tomé conciencia real del hecho de ser madre y tener mi propia familia.

Creo que el primer mes se vive en una nube, por lo menos en mi caso así fue. Es todo tan nuevo cada día y se entremezclan tantos sentimientos a la vez que a veces no nos creemos que lo que hemos anhelado durante tanto tiempo por fin se ha hecho realidad.

El segundo mes del bebé es un periodo de mucha adaptación por parte de todos los miembros de la familia. Empiezas a ser ya consciente de las dificultades del día a día, papá vuelve al trabajo, y la situación a veces puede sobrepasarte.

Pero en el tercer mes, Lucía se apoderó de todo mi corazón y de mi razón de vivir. Y no es que antes no fuera tan importante, pero creo que si echamos la vista atrás, nada más nacer es un flechazo, amor a primera vista. Pero cada día te va ganando terrero, es un amor que va creciendo hasta que lo ocupa todo.

En estas semanas pensaba en lo bien que estaba, no quería que nada cambiara. Lucía era nuestra hija y yo estaba encantada con el papel de madre 🙂

Las semanas 9 y 10 Lucía empezó a interactuar mucho más con nosotros y las cosas que nos había costado más al principio, empezaban a mejorar.

Por ejemplo, el momento baño, después de haber comprado la hamaquita para la bañera, era ya una oportunidad para relajarnos todos. Lucía disfrutaba del baño y nosotros de verla disfrutar.

En este mes además, comenzamos a tener algunas noches de tregua, y si se tomaba el último bibe a las 11 de la noche, hasta las 7 o así no pedía. Fueron días sueltos pero oye, no veáis cómo se agradecen! Sobre todo porque después del bibe seguía durmiendo hasta las 9 o 10.

Este fue el mes de la hamaca Baby Babybjörn. Fue un elemento que se convirtió en imprescindible. Si nos íbamos a casa de los abuelos, la hamaca se venía también con nosotros. Desde el primer minuto que la estrenó, Lucía se sintió muy cómoda, tanto que las siestas se las pegaba ahí plácidamente.

Lo que sí que no le gustaba nada de nada era que la pusiéramos boca abajo para fortalecer el cuello. Enseguida se agobiaba y se ponía a llorar. Aun así, intentábamos hacerlo a menudo, junto con otros ejercicios de motricidad a fin de tonificar y fortalecer sus músculos.

 

Regurgitaciones: por fin la luz al final del túnel

Lo más crítico de este mes, igual que el segundo, fue el tema de las regurgitaciones de las que ya os había hablado. Le costaba engordar, y como también empezaba a tomar más cantidad, pues también tiraba más.

El cuello se le irritaba y se le ponía rojo. Hubo una semana que ya no podíamos más. No engordaba, se mojaba continuamente a pesar de llevar bandanas de rizo, nos pasábamos el día cambiándola de ropa… y por fin, después de probar otras leches, comenzamos con la leche AR (Anti Regurgitación) Blemil Plus por indicación de nuestra pediatra.

Solo os diré que en la primera semana Lucía engordó 500 gramos. Más del doble de lo que venía siendo habitual.

Mucha gente nos dice que por qué no le dieron esa leche antes. Pero no es una leche que se pueda dar a la ligera, no a todos los bebés les funciona o les sienta bien. Si vas a la farmacia o a Carrefour la encuentras igual que el resto de leches de fórmula. Pero nosotros siempre hemos querido seguir las pautas de la pediatra.

Hay que tener en cuenta que esta leche lleva espesantes (almidón de maíz y harina de semillas de algarrobo), por lo que en ocasiones puede provocar estreñimiento. El remedio puede ser peor que la enfermedad.

En nuestro caso la leche le sentó de maravilla, de la noche a la mañana dejó de regurgitar. Y ya no es el hecho de engordar, que era lo más importante en nuestro caso, sino que ella estaba muchísimo más tranquila y a gusto después de las tomas.

Para nosotros hay un antes y un después.

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