El Bebé Mes a Mes

Quinto mes del bebé: bye bye biberón nocturno

El quinto mes de nuestro bebé ha llegado con muchísimos cambios en todos los sentidos. No sabría por dónde empezar, ¿o sí? Claro que sí, empecemos por lo mejor de este mes: mi bebé dejó de tomar el biberón de las 4 de la madrugada!!!  Ayyy no lo puedo ni creer. Ahora sí que nos ha tocado la lotería a los papis.

Al principio de este quinto mes Lucía tomaba 150 ml 6 veces al día, y una de las tomas solía ser a las 4 o 5 de la mañana. Pero enseguida empezó a pedir más y al subirle el biberón a 180 ml  pasó a hacer 5 tomas y dejar de tomar el de la noche. Así que ahora se toma el último bibe sobre las 22:30 horas y hasta las 8-8:30 de la mañana no pide.

Obviamente no duerme del tirón, sobre todo este mes que hemos vivido una profunda crisis del sueño (lo veremos en otro post), pero hemos notado muchísimo el descanso.

No me quiero extender mucho en este tema porque ya sabéis lo que pasa: SI LO CUENTAS SE GAFA. Es la ley de Murphy, en cuanto le dices a alguien que llevas tres noches durmiendo fenomenal, agárrate que esa noche vienen curvas.

Desarrollo psicomotor

En cuanto al desarrollo psicomotor hemos visto muchos avances como os decía. Tumbada boca abajo levanta más el tronco y aguanta muy bien esta postura sin ponerse a llorar como hacía antes.

Y boca arriba levanta las piernas y pedalea con los pies, mientras trata de darle patadas a los muñecos del gimnasio de actividades.

Aunque su postura favorita ahora es estar sentada apoyada en el respaldo del sofá con sus juguetes alrededor. Aún no se aguanta sentada pero yo creo que este próximo mes lo hará.

Otra novedad en su evolución de este quinto mes es que le encanta que le cojamos por las axilas y le pongamos “de pie”. Hace una fuerza increíble, pone muy tensas las piernas y no hay forma luego de sentarla. Le gusta mirarlo todo desde las alturas.

Ahora también coge los juguetes de forma más consciente y se los lleva a la boca. Eso y la mano entera. Debe estar dentando porque babea como nunca y se pasa el día tocándose con los dedos las encías. Igual que el chupete, se pasa el día quitándoselo y luego intentando atinar a metérselo en la boca otra vez, aunque esto lo lleva peor jeje.

Lenguaje y afectividad

En cuanto a la relación con nosotros cuando nos ve aparecer se le dibuja una sonrisa inmensa en la cara. Y se ríe a carcajadas, literalmente, sobre todo cuando ve jugar a nuestro perrito Leo con la pelota. Le vuelve loca, está enamorada de él, cada vez que lo tiene a su lado intenta acariciarlo y no le quita ojo.

Otro momento muy bonito que hasta ahora no había vivido es cómo busca tocarme la cara cuando la mezo para ir a dormir o la cojo para consolarla. Se queda embobada tocándome la nariz, los labios, los mofletes… momento #muerodeamor en toda regla.

También ahora cuando la gente le hace carantoñas responde ya con sonrisas. Antes se quedaba un poco parada, pero ahora le hace gracia todo y quiere estar al loro de todo. Es una cotilla en toda regla.

Un cambio importante ha sido también que ha empezado a balbucear mucho y a intentar imitar nuestros ruidos. Yo siempre le cantaba las vocales y parece ser que se ha quedado con lo “o” y ahora se pasa el día poniendo morritos y diciendo “oooooo, ooooo, ooooo”. ¡Está para comérsela!

Bienvenida al Club de las Malas Madres

Naturalmente todo este desarrollo físico y emocional precisa de mucha más atención. Ahora enseguida se aburre. Está en la mantita 15 minutos y quiere cambiar. Nos ponemos a jugar y quiere cambiar. Le paseo por la casa para cotillear armarios y demás habitaciones y quiere más. Nos vamos a pasear, a mercadona para cotillear todas las novedades, pero llega a casa y se aburre.

Así que aunque me duela, es imposible no acabar con el iPad en la mano. Pero tranquilas, yo misma me basto y me sirvo para decirme: ¡Bienvenida al club de las malas madres!

Lo siento pero hay momentos en que una ya no sabe qué hacer y cuando ves que le pones el iPad y se calma al segundo… En mi defensa diré que le pongo dibujos en inglés: “Simple Songs” que le enganchan de una manera brutal, son mano de santo.

Así que cada día Lucía tiene su mini ración de iPad, me guste o no, y diga lo que diga la gente. Sí, yo era esa “gente”, pero soy una mamá primeriza y humana, y como siempre digo: por la boca muere el pez.

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