El Bebé Mes a Mes

Sexto mes del bebe: bienvenidos al mundo de las papillas

Cuántas veces habremos oído eso de que la vida es una montaña rusa ¿verdad? Pues la vida de los padres es un Dragon Khan en toda regla. Cuando crees que ya lo tienes todo medio controlado y organizado de repente llegan a tu vida las papillas y cual torbellino lo vuelven a desestabilizar todo.

Claro que en nuestro caso era de esperar. Porque antes de ir al pediatra para la revisión de los 6 meses ya sabes que tienes muchas papeletas para que te manden introducir los cereales y la fruta en la alimentación del bebé, pero no le das importancia. Y luego pasa lo que pasa. Sales de la consulta con un “panic atack”.

Y es que ¡OH DIOS MÍO! (voz de Janice correcto). No tengo ni una sola cuchara comprada, ni tengo ninguna batidora, ni licuadora, ni pechitos… y lo peor de todo ¿Cómo se hace una papilla? ¿Qué medidas? ¿Qué cantidad?

Como en todo, yo siempre voy a ciegas, no me había leído nunca nada de cómo se hacía una papilla, menos mal que nuestra pediatra es un sol y nos lo explicó todo paso a paso.

Stop Dramas

La verdad, no sé por qué, tenía en la cabeza que la primera papilla iba a ser todo un drama. Y nada más lejos de la realidad. Obviamente el primer día la cara de Lucía era todo un poema, como cualquier bebé en su primera toma de contacto con “esa cosa” que no es su biberón.

Pero al segundo día fue todo un éxito y se zampó su plato entero de papilla. Abriendo la boca de par en par e intentando coger con la mano la cuchara para metérsela en la boca. Así que en unos días introdujimos sin problemas la rutina de darle para merendar papilla de frutas.

Al principio la poníamos en la trona, pero como era muy pequeña y a veces se le caía mucho hacia abajo la cabeza, la pasábamos a la hamaquita en la posición más elevada y allí se la tomaba perfectamente. Y cuando nos ha pillado fuera de casa, pues tupper y en la misma silla del carro se la hemos podido dar sin ningún problema.

Como os digo hemos tenido mucha suerte, porque no a todos los bebés les gusta la papilla de frutas, les suelen gustar más las papillas saladas. Pero a Lucía desde el primer día le ha encantada y en 10 minutos tenemos hecha la merienda.

Desarrollo y afectividad

En este sexto mes además hemos notado muchos cambios en ella. ¡Nos ha pegado el estirón! Jaja. Como sabéis, Lucía nació baja de peso y los primeros meses le costó mucho coger el ritmo hasta que no pasamos a una leche antiregurgitación. Pero este mes ha sido el primero que le hemos visto ya sus molletas en las piernas y sus mofletes en la cara, con papada incluida.

Así que, aunque les cuesta un poquito más, los bebés que nacen bajo peso al medio año han cogido prácticamente el peso y la altura que les corresponde. Si bien también hay que tener en cuenta la constitución de los papis.

Estas semanas ha mejorado mucho su postura, y a final de mes en la trona se aguanta perfectamente. Además ahora sólo quiere estar de pie, estira con fuerza siempre las piernas para evitar que la sientes, y eso a veces te quema los brazos. Pero ella se lo pasa bomba mirándolo todo y haciendo sentadillas como si no hubiera un mañana. Parece un saltimbanqui. Intentamos que juegue en la mantita de actividades tumbada o boca abajo, pero nos está costando mucho. Porque enseguida se pone a llorar para que la cojas y le aguantes de pie.

En la bañera ahora también se lo pasa pipa chapoteando y jugando. Además ahora es más consciente de todo lo que tiene a su alrededor y se entretiene mucho con sus juguetes. Eso sí, en este sexto mes va todo a la boca. La encía inferior la empieza a tener un poco inflamada, y no pasa ni un minuto sin que se lleve algo a la boca. No llega a llorar ni quejarse, pero es exagerado. Suerte que tenemos un arsenal de mordedores, aunque su preferido es este mordedor de Juno’s MuM Project hecho  a mano con bolas de madera de haya sin tratar, marmoladas y silicona alimentaria libre de BPA.

También balbucea y se ríe cada vez más. Y se pasa el día mirando al suelo en busca de Leo, nuestro perrito. Solo de verlo andar o verlo jugar con la pelota se parte de risa. Y Leo cada día más protector. Siempre está a su lado, y en las siestas busca a Lucía cuando está en el sofá y se acurruca a su lado para dormir.

Está teniendo mucha paciencia, porque conforme más crece Lucía y más actividad tiene, más necesita nuestra atención, y claro, a veces Leo se queda un poco plof de que no le podamos tirar la pelota cuando él quiere. Pero es algo de lo que nos preocupamos mucho y siempre guardamos varios huecos al día para que uno u otro juguemos con él.

Rutinas y horas de sueño

Una de las cosas que hemos agradecido mucho este sexto mes es el haber comenzado ya a establecer unos horarios y rutinas más o menos fijas. Antes de introducir la papilla de frutas Lucía hacía 5 tomas al día de 180ml. Pero en el sexto mes, hemos subido a 210 ml y hemos pasado a hacer 4 tomas diarias, incluyendo una papilla. Ahora desayuna, come y cena bibe, y merienda papilla de frutas y siempre a la misma hora.

En horas de sueño lo diré con la letra más pequeña porque ya sabéis que cuando se cuenta se gafa. Pero Lucía duerme sus 10 horitas prácticamente del tirón. Tiene noches malas, como cualquier bebé, pero es muy dormilona. Y hablo de 10 horas sin pedir ninguna toma.

Lo que sí que llevamos mal es que Lucía se duerme muy tarde, nunca antes de las 11 de la noche. Claro que luego hasta las 9 no se levanta. La pediatra ya nos dijo que mientras haga sus horas de sueño que no nos preocupemos, que poco a poco con las rutinas de baño, bibe y a dormir lo iremos consiguiendo. Pero se lo cuento a Lucía y se ríe en mi cara, literalmente. Podemos estar en la mini cuna de risas todas las noches hasta que decide apagar.

Pero oye, que si hay que elegir y esto es lo que peor llevamos… ¡no se lo cambio a ninguna!

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