Maternidad y Crianza

Primer spa para bebés en Valencia: mi experiencia personal

No hace ni una semana que inauguraron el primer spa para bebés en Valencia, y ya he encontrado hueco para llevar a Lucía a disfrutar de esta experiencia. Es algo que llevaba mirando desde que nació, pero solo lo había visto en Madrid y alguna ciudad más pero no es que nos viniera muy bien desplazarnos solo para eso.

Por eso fue un gran sorpresa cuando me enteré por otra mami que ya teníamos uno en Valencia, así que no me lo pensé ni un minuto. Tiene gracia la cosa, porque el día que nació Lucía mi prima nos regaló una smartbox para disfrutar de una sesión de spa o masaje en pareja y aún no hemos encontrado el hueco para ir y desconectar un poco. Y sin embargo con Lucía solo nos costó un día buscar hueco. Ejem, ejem…

Pero a lo que iba, el centro inaugurado en Valencia se llama Mi Primer Spa. Ofrece tanto el servicio de spa para bebés de hasta 1 año, como talleres familiares (hasta 3 años) y actividades para mamás como pilates preparto, clases de hipopresivos y clases para estar en forma con la presencia de tu bebé.

En nuestro caso elegimos la actividad del spa para bebés que incluye una experiencia de hidroterapia y masaje corporal, que dura unos 45 minutos, un poco más. Además de ser una actividad relajante para el bebé, hay que destacar que tiene muchos beneficios físicos y que ayudan a reforzar el vínculo emocional entre los padres y el bebé que ahora veremos.

Espacio y preparación

Nada más entrar en el lugar podemos percibir ese ambiente de tranquilidad y relajación que se necesita para una experiencia de este tipo. Perfectamente cuidado, limpio y con una decoración en tonos neutros y sencilla.

Jesús el dueño, te hace sentir como en casa desde el primer momento y te va explicando detalladamente lo que vamos a realizar durante la siguiente hora. Sin prisa alguna. La sesión como os decía dura 45 minutos, pero ellos son muy conscientes de que vamos a tratar con bebés, así que ¡ellos mandan!. Y si se pone a llorar y hay que esperar a que se calme no hay ningún problema.

Lo primero que hicimos antes de entrar a la sala de hidroterapia, donde están las bañeras, fue ponernos en los pies unos cubrezapatos desechables. Algo que me pareció estupendo para no ensuciar más de la cuenta en un espacio así. El carro también se queda en la entrada, la puerta se cierra con llave así que no hay de qué preocuparse, pero puedes coger lo que quieras. Nosotros nos llevamos la bolsa del carro donde teníamos el cambiador y el bañador de Lucía.

En la misma sala hay 4 bañeras de hidroterapia, un mueble cambiador acolchado, ancho y largo, donde posteriormente se hará el masaje, y un rinconcito reservado con sillones por si las mamás han de dar el pecho, o el bebé tiene que comer, o simplemente necesitas separarte un momento para que el bebé se calme.

Es un sitio nuevo, así que nunca sabes cómo va a reacción el bebé. En nuestro caso fue genial, se sintió muy cómoda desde el principio y no extraño en absoluto que nos pusiéramos a cambiarla en ese lugar.

En el centro te aconsejan que lleves un bañador pañal antifugas, la toalla la ponen ellos. Para la ocasión, y pensando de cara al verano, nos hemos quedado con este modelo de Bambino Mio que no necesita el uso de pañales adicionales y que además está rebajado en la web de El Corte Inglés:

Un bañador normal y corriente no previene los “escapes”, pero este modelo lleva gomas en las piernas y en la cintura que se ajustan perfectamente y por dentro lleva un forro de rizo muy suave. Y lo más importante para nosotros: es reutilizable, se puede lavar a máquina sin ningún problema. Como somos muy asiduos a la playa en verano, el tema de los bañadores desechables no nos venía muy bien. Íbamos a estar todas las semanas comprando paquetes y además absorben el agua, por lo que son más incómodos para el bebé.

Primera parte: hidroterapia

Una vez estuvo lista con su recién estrenado bañador, le pusieron a Lucía el flotador tan característico que se aprecia en las fotos, diseñado para que puedan moverse libremente en el agua con total seguridad, y que para nada les causa ninguna molestia, o por lo menos no en el caso de nuestro bebé. Ni rozadoras, ni presiones, ni dramas.

Llegó el momento esperado y enseguida introdujimos a Lucía en la bañera. La temperatura del agua se mantiene siempre estable gracias a un calentador y estaba calentita, pero puedes añadirle un poquito más de fría si lo deseas.

Los primeros minutos la dejamos adaptarse. Es genial ver a través de los cristales cómo se mueve libremente. ¡Estaba encantada! Aunque todo hay que decir que a ella le encanta el agua, no sabíamos si se iba a agobiar. Pero reaccionó estupendamente.

Mientras ella se iba moviendo a su libre albedrío, Jesús nos iba explicando muchísimas cosas que yo desconocía hasta ahora.

Por ejemplo, nos pudimos fijar como los bebés, al introducirlos en la bañera, instintivamente adoptan la posición fetal y reaccionan dando “patatas” dentro del agua, que son las que sentimos cuando están en el vientre materno. Lo que hay que hacer es ir corrigiendo esa postura e intentar que poco a poco vaya colocando sus piernas hacia atrás, o estiradas hacia adelante.

Otra postura que trabajamos, sin el flotador, fue la iniciación a la flotación. En estado de relajación son capaces de aguantar la respiración cuando notan que no tienen un apoyo para poder seguir flotando. Además vimos el reflejo que tienen de cerrar la boca cuando les sobrepasa el agua.

Son muchos los beneficios que se obtienen si se trabaja de manera continuada:

  • Fomenta el sueño
  • Incrementa el apetito
  • Mejora la digestión
  • Alivia gases, cólicos y estreñimiento

Segunda parte: masaje corporal

Una vez terminado el baño, pasamos de nuevo al mueble cambiador para secarla y pasar a realizar el masaje corporal. En esta sesión elegimos realizar el masaje en las piernas. Jesús va trabajando a nuestro lado con un muñeco, y nos va enseñando diferentes técnicas para transmitir a nuestro bebé seguridad y confianza.

Es una forma de conectar con el bebé y aprender a disfrutar de ese momento. Aquí hay que señalar algo que tampoco me había planteado. Siempre he pensado que el mejor momento para realizar un masaje es después del baño, pero no tiene por qué. Cada niño es un mundo. Así que hay que adaptarse y ver el mejor momento para darles un pequeño masaje con aceite a nuestros pequeños. Puede ser por la mañana, antes de hacer la siesta, después del baño, antes de irse a dormir, o cuando veamos que están más receptivos.

Estos masajes ayudan a aliviar los cólicos, mejorar la musculatura y les ayuda a coger el sueño, entre otros beneficios. Así que no está de más aprender diferentes técnicas para que el momento se convierta en un buen recuerdo para bebés y padres.

Y hasta aquí mi experiencia en el spa para bebés. Como veis nosotros nos hemos quedado encantados y seguro que repetimos alguna vez más antes de que Lucía cumpla el año. Así que os invito a que entréis en su página web y contactéis con ellos para aclarar cualquier duda o pedir cita directamente en el siguiente ENLACE.

¡Buen fin de semana!

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