El Bebé Mes a Mes

Décimo mes del bebe: PA-PÁ….y MA-MÁ!!!

¡Por fin!  ¡Qué ganas teníamos de escuchar las palabras papá y mamá!  Se han hecho de rogar, ya se me estaba haciendo eterno jeje.

Y como siempre, todo ocurrió de la noche a la mañana. Con diez meses Lucía ya balbuceaba mucho y gritaba y hace como que gruñe para probar su voz. Y en una de esas, de repente, soltó un PAPÁ alto y claro! Luego resultó misión imposible grabarlo pero ahí estábamos los dos papis escuchándolo perfectamente. Menos mal que estaba el padre delante sino me hubieran dicho que estaba loca.

A partir de ese día, se sucedieron más pa-paaaa-paaa-paaaaa-paaa y todo el día pa-pa-paaa-paaa.. y ni rastro de mamá. Fue muy gracioso porque mientras aprendía a decir papá también aprendió a hacer pedorretas en nuestras piernas, y se pasó una semana entera sin parar de hacerlas y de charrar ella sola.

Recuerdo perfectamente (nunca lo voy a olvidar claro) que era sábado, estábamos los dos en casa jugando con ella en el sofá. Pues una semana exacta después, al siguiente sábado, empezó a decir MAMÁ 😀 Ilusión indescriptible donde las haya.

Con el paso de los días comenzó a decir también MAPA. De tanto juntar PAPÁ y MAMÁ le acababa saliendo MAPA.

Lo curioso del asunto es que durante el día se pasa el rato diciendo PAPÁ y ni rastro de mamá que soy la que se pasa el día pegada a ella. Eso sí, por las noches cuando toca dormir y no quiere, o se pone a llorar por cualquier cosa, le sale un MAAAAA dramático que a mí me llena un poquito por dentro (jijiji)

Desarrollo psicomotor

Este mes también ha empezado a querer investigar más a su alrededor. Todavía no gatea, ni hace amago de hacerlo, pero ha aprendido a bajarse del sofá con mucho estilo, y a hacer sentadillas sin parar agarrándose a cualquier parte.

Así que como ahora ya le encanta colgarse por todas partes y ponerse en pie, enseguida hemos bajado de nivel su cuna. Al principio me daba un poco de pena, porque Lucía duerme en su cuna pero en nuestra habitación todavía, y me encanta que estuviera a mi altura. Además de ser muy cómodo para acariciarle o ponerle el chupete si se pone a llorar o tiene pesadillas.

Pero es verdad que ahora que hemos bajado al segundo nivel, me viene genial para meterla dentro con algunos juguetes a modo parque y poder arreglarme con relativa tranquilidad. Lejos de disgustarle le encanta verse en el espejo y jugar sentada con sus juguetes dentro de la cuna.

También hemos notado que se entretiene mucho más  tiempo sola con sus juguetes. Es capaz de estar tranquilamente jugando con sus cubitos apilables o con algún mordedor. No hemos querido que tenga saturación de juguetes, tampoco vemos que los necesite. Se entretiene mucho más si le das una caja de cereales que si tiene mil peluches diferentes.

 

Nuestro primer verano

El primer año de vida del bebé está lleno de primeras veces, y si metemos el verano de por medio muchísimo más. Teníamos muchas ganas de disfrutar ya del buen tiempo para pasar más tiempo al aire libre y poder subir al chalet de mi marido a estrenar la piscina con Lucía. ¡Estábamos expectantes para ver cómo reaccionaba!

Le hemos comprado una pequeña piscina hinchable, para que pueda estar siempre a la sombra, pero también le damos algún chapuzón en la grande con nosotros. Y la verdad que muy bien. En su piscina le encanta estar, chapotea sin parar y se mueve de un lado a otro. No te puedes despistar ni un segundo porque a la mínima se pone en pie y se quiere salir. 

Y la grande pues lo dejaremos en un “bien” a secas. Ni le disgusta ni lo disfruta más, está un poco pasiva. Le compraremos un flotador a ver qué tal en agosto, cuando ya esté más acostumbrada.

 

¡Imprescindible protector solar y gorrito! Yo ya voy siempre con su kit de fin de semana metido todo en una mochila pequeña. Como hace tanto calor va la mayor parte del tiempo en pañal. Así que a penas meto un par de mudas, pañales, sus cosas de aseo, su crema solar y su gorrito.

 

Alimentación

La última visita al pediatra que tuvimos fue a finales del noveno mes. Lucía está en percentil 50, tanto de peso como de altura, así que muy contentos de que a pesar de haberle costado tanto coger peso los primeros meses, ahora está en la media y muy sana, que es lo importante.

Como siempre he dicho, Lucía como muy bien y poco a poco le estamos introduciendo más sólidos y para ir quitándole papillas.

  • Desayuno: biberón 250ml.
  • Comida: papilla de verduras y cualquier tipo de carne. Ahora tenemos que empezar a introducirle el arroz y las lentejas.
  • Merienda: papilla de frutas o yogur con alguna fruta o galleta. Lo mejor es la fruta, pero ahora que es verano y pasamos más tiempo fuera de casa, el yogur es mucho más cómodo y no se hace malo enseguida.
  • Cena: Seguimos alternando sémola, sopa maravilla, crema de verduras y de sólidos ha empezado a comer muy bien las verduras al vapor (brócoli, calabacín, zanahoria, judía verde…), queso fresco sin sal y pavo.

Primera reunión de guardería

Justo antes de las vacaciones la guardería a la que irá Lucía el próximo mes de septiembre convocó a los padres a una primera reunión, donde nos explicaron muy detalladamente el proceso de incorporación y adaptación que vivirán los niños los primeros días. (Haré un post el próximo mes, porque me parece muy acertado el método de la primera semana).

Un drama, para que engañaros. Pero un drama para mí, seguro que Lucía en una semana ya se adapta, pero cuando estás sentada y te estás explicando las rutinas del que será su nuevo día a día, yo me empecé a hacer pequeñita y me la imaginé sola llorando y sin verla hasta las 5 de la tarde y OH MY GOD!

Menudo drama lo que os decía. Pero bueno, quitado este shock inicial, no puedo quejarme. Lucía va a entrar a la guarde con 1 año prácticamente cumplido y yo he podido disfrutarla cada uno de estos días muy felizmente.

Ya sabéis que tras mi baja por maternidad, que acababa en febrero, di un cambio radical a mi vida profesional y me embarqué en un nuevo proyecto emprendedor que me ha permitido trabajar los primeros meses desde casa y ver crecer a mi hija de una forma cercana.

Aunque sí es cierto, que ahora que ya me he ido incorporando a la rutina laboral y acudo a la oficina todas las mañanas, he de reconocer que me ha venido muy bien desconectar un poco y volver a trabajar en algo que me gusta con entusiasmo e ilusión.

Así que el hecho de que Lucía empiece la guarde ahora con un año, me parece una buena decisión para que se relacione con otros niños, desarrolle más sus habilidades, y yo retome mi carrera profesional. Eso sí, conciliando vida familiar y laboral, como debería ser en todas las empresas de este país.

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